Patio de Brujas

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Título

Patio de Brujas

Sinopsis

“Patio de Brujas” propone un viaje hacia la memoria del territorio cafetero que se alza sobre el cañón del Río Cauca, específicamente la vereda conocida como “Patio de Brujas”. A través de los testimonios de las mujeres que, de manera literal y metafórica, emprenden este viaje hacia la vereda de su infancia y la de sus antepasados, se narra el proceso de creación de una obra de teatro que, lejos de ser un proyecto artístico convencional, es una experiencia comunitaria en la que el teatro se convierte en una
herramienta para la sanación, la reflexión y la reconstrucción del tejido social.

Derechos de acceso

Público

Fecha

2024

Participantes

Díaz Sánchez, Omaira
Tapasco, Diana Marcela
Gómez Sánchez, Erika
Guarnizo Díaz, Andrea Sofía
Rodríguez Bedoya, Miguel Ángel
Lopera Gómez, Tomás
Guaqueta Molano, Santiago
Familia Sánchez Holguín

Música

García Zapata, Andrés Felipe (Patio de Brujas)

Profesionales de apoyo CNMH

Herrera Gaviria, Claudia Patricia
Vanegas Méndez, Germán David
Villalba Martínez, Silvia
Mejía Mora, Valeria

Editores

Mejía Mora, Valeria

Producción audiovisual

Centro Nacional de Memoria Histórica

Tipo

Documental

Duración

23:19 min.

Resumen

Este documental se erige entonces como un espacio simbólico de encuentro, en donde la palabra “bruja”, tradicionalmente usada para estigmatizar a las mujeres, es resignificada por la comunidad como símbolo de fuerza, sabiduría y resistencia. Desde una mirada sensible y cercana, el documental muestra escenas del entorno rural, fragmentos del proceso teatral, testimonios de antiguos habitantes de la vereda y gestos de cuidado entre los participantes.
El documental reivindica una forma de hacer memoria desde los márgenes, con dignidad, creatividad y profundo arraigo. La obra de teatro está basada en un texto autobiográfico: De mujeres, putas, brujas y otras bendiciones", escrito por Erika Gómez Sánchez, protagonista del documental. La obra reconoce y resalta la sabiduría, el sagrado cotidiano, la resistencia y la reexistencia de las mujeres y las comunidades campesinas del eje cafetero, y es desde allí que se testimonia experiencias como: la violencia política de los años 40 y 50, el desplazamiento, la desaparición forzada y el abuso sexual.
Tanto la obra como el documental pretenden “desromantizar” la vida campesina y las estéticas que se han establecido sobre las mujeres chapoleras, quizás para responder a la demanda de la declaración del paisaje cultural cafetero como patrimonio de la humanidad, visibilizando también que estos paisajes tienen muchas heridas por la guerra y la violencia estructural, reparaciones pendientes y conflictos aún por resolver.